Alimentación y nutrición basada en vegetales

Ene 3, 2017

Desde el momento en que comenzamos a ser conscientes de nosotros mismos y del entorno, iniciamos un camino de autoobservación y de crecimiento interior, de aprendizaje, buscamos en nosotros mismos y en los demás, lo mejor de sí. En este camino encontramos a maestros que nos ayudan a conocernos y evolucionar; empezamos a ver otras opciones a la alimentación tradicional, convencional, así descubrimos la alimentación basada en vegetales, donde no existe el sacrificio de otros seres vivos para alimentarnos.

A medida que aumentamos el nivel de conciencia, creamos necesidades más sublimes sobre nuestras carencias más básicas. Y aparece el impulso interior de cambiar hábitos. Surge, pues, el deseo de seleccionar el alimento que introducimos a nuestro cuerpo, y nos encontramos sin proponérnoslo, con un rechazo instintivo sobre ciertos alimentos y la preferencia por otros. Por ejemplo dejar la carne y sólo comer pescado, dejar ambos y sólo comer frutas, verduras, cereales, etc.

En el proceso de respetar y cuidar nuestro cuerpo, y nuestro entorno, la alimentación y la nutrición ocupan un lugar destacado. La alimentación basada en vegetales es especialmente beneficiosa porque además de proveernos todos los nutrientes que necesitamos a diario para estar sanos y vitales, incrementa la claridad, la concentración y el planteamiento sutil que exige la evolución espiritual.

Cuando descubrimos que en nuestro interior se está despertando la naturaleza espiritual, comenzamos a experimentar muchos cambios. Uno de ellos es el desarrollo de una sensibilidad mediante la cual la relación entre el cuerpo y el alma toma un nuevo significado e importancia. Las energías sutiles se hacen muy tangibles y nos damos cuenta con mucha claridad, por ejemplo, si lo que hemos comido es realmente saludable.

Como el alimento es “información”, en muchos sentidos, cuando consumimos lo que nos es conveniente, conseguimos que nuestro cuerpo vibre en un grado superior de energía positiva, en forma de pensamientos más elevados, sentimientos y emociones más sutiles. Es un estado de mayor energía, armonía, fuerza, vitalidad, amor, compasión, etc.

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