¿Qué son los ácidos grasos esenciales?

Ene 3, 2017

Son los ácidos grasos poliinsaturadas: los ácidos grasos omega 3 (linolénico), y omega 6 (linoleico). Se los denomina esenciales porque nuestro organismo, en las condiciones actuales de “vida antinatural” que llevamos, no es capas de producirlos por lo tanto la alimentación debe aportarlos.

Los necesitamos diariamente en nuestro cuerpo porque intervienen en: la formación del tejido nervioso, la constitución del hígado, del páncreas, la integridad de la piel, la regeneración de tejidos dañados, la regulación del colesterol, la formación y la permeabilidad de las membranas celulares, la fabricación de hormonas sexuales y de defensa (prostaglandinas, corticoides), y en el aporte y la absorción de las vitaminas liposolubles A, D, E y K.

Se encuentran en los siguientes alimentos íntegros: En las frutas secas: nuez y almendra; en las semillas: lino, chía y girasol; en las algas: espirulina; en los vegetales de color verde y en la leche materna.

También se encuentran en los aceites de primeras prensadas de las semillas de girasol y lino (únicos disponibles en nuestro medio), obtenidos en frío, es decir… sin calor y sin solventes.

Aceites de lino y girasol

Los aceites que encontramos en las góndolas del supermercado, lamentablemente solo “engrasan” nuestras comidas. Han sufrido un proceso de refinación tan espectacular, que no les queda ningún otro nutriente más que la grasa (convertida en “grasa mala”) que por supuesto, tiene calorías… ¡vacías!: “engordan sin alimentar”. Los nutrientes que sí alimentan, los que contenía la semilla o el fruto que se eligió para hacer el aceite, se destruyeron en el proceso de refinamiento. Se les agregan vitaminas y minerales tratando de recomponer lo perdido, pero, son de síntesis química, artificiales…

Para obtener casi todos los beneficios de las semillas (lino, girasol) o de los frutos (aceituna), los aceites deben ser extraídos en la primera prensada en frío: por debajo de los 40ºC, y sin ningún proceso de refinación, solo decantación natural.

Los aceites de lino y girasol obtenidos de este modo, conservan los ácidos grasos poliinsaturados (omega 3 y omega 6) y la vitamina E, los cuales son muy sensibles a la oxidación, por ello se los preserva de la luz directa y de la temperatura, envasándolos en botellas oscuras y pequeñas, aconsejándose su conservación en heladera.
Se los debe consumir crudos, no deben emplearse para cocinar, sus ácidos grasos “no soportan el calor”, se transforman en sustancias tóxicas. Deben ser incorporados a la comida “una vez cocida”, teniendo la precaución de no volverla a calentar, o bien utilizarlos para condimentar ensaladas.
Entonces: Para conservar los ácidos grasos poliinsaturados y la vitamina E, naturales de estos aceites, en buenas condiciones, deben estar al resguardo de la luz, del calor y del oxígeno.

  • guardarlos en un lugar fresco (ideal: la heladera)
  • deben estar en envasados en vidrio oscuro, con tapa en buenas condiciones
  • se debe ser riguroso con la fecha de vencimiento que figura en el envase

El aceite de oliva de primera prensada en frío si es apto para cocinar porque contiene “ácidos grasos monoinsaturados”, los cuales resisten el calor (no superar los 180ºC).

TENER PRESENTE: El aceite “es solo la parte grasa” de la semilla (lino, girasol) o del fruto (aceituna), por más que sea del mejor origen (orgánico o biológico) y de la mejor extracción (en frío y de 1º prensada), es un alimento desequilibrado, ¡no es íntegro! El alimento íntegro, que nos da equilibrio y armonía, es la semilla o el fruto en donde están además “del aceite” o grasas naturales, los demás nutrientes, ¡tan importantes como las grasas!, y… tantos otros elementos, como por ejemplo, las enzimas, necesarias para una correcta digestión de ese alimento.

Necesitamos los aceites para condimentar nuestras comidas… ¡bien!, pero es necesario tener presente que de ninguna manera los aceites reemplazan a las semillas o a los frutos de donde se extrajeron.

Además de los aceites genuinos, que no contienen tóxicos, que aportan grasas buenas y que “condimentan”, debemos consumir los alimentos íntegros: las semillas y los frutos.

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