Viví sano

Ene 2, 2017

Los alimentos que comes son los que forman físicamente y químicamente tu cuerpo. Cuando te alimentas… alimentas a cada una de tus células. Para decirlo de otro modo, lo que comes, das de comer a cada una de tus células…

De ahí que lo que elijas comer diariamente tiene una gran influencia sobre tu Ser: físico, mental, espiritual, social. En este sentido, cuando la alimentación es la adecuada a nuestra condición de seres humanos, la química interna de tu organismo, tu energía vital, el fortalecimiento de tu Sistema Inmunológico, alejan todas las enfermedades.

Los alimentos naturales, íntegros, son quienes te nutren, equilibran y armonizan. Hoy se conocen científicamente (casi todos) los componentes químicos de los alimentos naturales y se puede comprender, ¡por fin!… porque el alimento natural es un medicamento muy potente y efectivo: todos los días lo ingerís, todos los días te beneficia.

Los alimentos procesados y adicionados químicamente (con colorantes, emulsionantes, edulcorantes, saborizantes) no son sanos y tampoco naturales, ¡por más que la etiqueta lo diga!… te enferman, debilitan tus defensas, engordan, restan independencia, causan adicción, limitan tu capacidad de razonamiento.

Cuando haces el cambio hacia la alimentación sana y natural modificas la química interna de tu cuerpo; rechazas espontáneamente, sin darte cuenta, lo que no sea saludable. Recuperas la confianza en la naturaleza que está actuando con su fuerza médica inigualable dentro de tu cuerpo.

Mejoras tu calidad de vida, palpas el estado de plenitud. Dispones de una mejor energía física, mental y emocional a tu servicio. Tenes un buen manejo del estrés. Estas lejos de los desequilibrios que enferman.

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